martes, 26 de diciembre de 2017

RESPUESTA AL VÍDEO “¡HOLA PUERO!”


Sí llamáis “putero” al hombre que va de putas, yo me declaro abiertamente “putero”, y no me avergüenzo para nada de ello; es más, lo reivindico. Está muy mal eso de que vayáis juzgando y condenando a “los puteros” pues en la vida hay muchas realidades, y puede que “el putero” sea “putero” no por su gusto, sino por la realidad que le ha tocado vivir.

Yo, cuando voy de putas, no estoy forzando ni violando a nadie; simplemente es una mujer que “alquila” su cuerpo-es libre para ello- y yo lo compro. Sí no lo “alquilase”, yo no lo podría comprar. Puede parecer demasiado frívolo y simplón, pero realmente así es. Ella tiene sus necesidades, x, y yo tengo mis necesidades, también x, con las cuales ya tengo más que suficiente. No es una relación de poder, sino de igualdad. Yo no tengo la culpa de que haya mafias de prostitución, que esas si que utilizan y explotan a las mujeres; ahí si que se da una relación de poder. Pero la culpa de que todo esto ocurra la tiene nuestra querida clase política, que no  legisla a favor de las putas, para que las bandas criminales no las utilicen de mercancía de compra-venta; para que haya el  debido control médico-sanitario; y para que gocen de sus derechos y obligaciones como cualquier trabajador, lejos del estigma social al que están sometidas.

Yo no soy tan ingenuo, tan majadero,  tan vanidoso, ni tan “baboso” para creerme que la puta pueda sentir algún lazo sentimental y emocional por mí. Esto es una de las muchas estupideces que decís.

No se puede ir por la vida acusando, juzgando, y condenando a los hombres que solicitan los servicios de una prostituta; antes hay que tener conocimiento de causa, porque LA VIDA no está hecha de realidades de cuento, ideal y bucólico.

Aunque mi postura es esta, este video no merece ser tenido en serio por todas las incoherencias y estupideces que dice, pero no lo pude evitar, me deje llevar, y “entré al trapo”.

Este asunto de la prostitución es digno de ser tratado con seriedad, rigor, respeto para todos los implicados, y la correspondiente sensibilización y cambio social.

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